El evento de Chiclana fue una locura.
Había buen ambiente, charlas, proyectos, ideas… y, entre todo eso, Ari.
Ari siempre ha sido de esas personas que te dicen las cosas claras, con una energía brutal.
Le conté lo de la tienda, y sin pensarlo dijo:
“David, esto puede estar muy guay. Pero hazlo a tu manera, como todo lo que haces. Que se note que es tuyo.”

Y claro, cuando alguien te dice eso, se te enciende el fuego por dentro.
Me fui del evento con mil ideas nuevas, con la sensación de que todo empezaba a alinearse.
De vuelta en el coche, me puse a imaginar la web, los colores, los textos, los productos…
Hasta el nombre.
Ya lo veía todo.

Esa noche, cuando llegué a casa, abrí el portátil y empecé a diseñar.
Era como si la tienda ya existiera, solo que todavía nadie la había visto.

Y lo que pasó al día siguiente…
fue cuando la locura se convirtió en un proyecto real.
Ahí empezó la parte dura, la de verdad.

Nos vemos mañana.
Y prepárate, que vienen curvas.

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