Vale… ya tenía la idea, el Kit Digital en marcha, y a Sandra más ilusionada que yo.
Pero, si me conoces, sabes que cuando arranco algo no puedo estar quieto.
Y justo por esas fechas, tenía que ir a un evento en Chiclana, organizado por Cloud Studio.
Tres horas y media de coche…
y claro, tres horas y media dan para mucho.

En mitad del camino me llama Rubén Cenador, mi colega de mil batallas, el de Seven Blue, la agencia de viajes.
Le cuento la idea y me suelta:
—Buaff, tío, mola… pero es una locura.
Proveedores, precios, envíos, márgenes… vas a flipar.

Y yo, que ya lo había pensado todo, le respondo:
—¡Sí a todo! y a cada palabra de Ruben le daba una respuesta. Tiene que salir bien!

Hubo un silencio.
Y entonces soltó esa frase que aún me da un chute cada vez que la recuerdo:
“Bueno… creo que le has dado las suficientes vueltas en la almohada. Dale. Hazlo.”

Esa conversación fue gasolina pura.
Llegué a Chiclana con la cabeza en llamas, visualizando la tienda, el nombre, el logo, todo.

Y lo que pasó en ese evento…
te juro que fue la señal definitiva de que esto iba a ser grande.

Mañana te lo cuento.
Porque ese día, sin saberlo, conocí a alguien que cambió el rumbo de la historia.

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