Los días empezaban a mezclarse entre pedidos, cajas y correos.
El trabajo se amontonaba,
pero esta vez ya no lo hacía solo.

Aixa había llegado al equipo.
Y en medio del caos, de inventarios infinitos, pedidos, números y mil pestañas abiertas…
se reinventó.
En cuestión de días, llevaba el control de todo: la tienda, los envíos, los proveedores.
Y lo hacía tan bien que, por primera vez, pude soltar un poco el timón.

Eso me dio algo que llevaba meses sin tener:
tiempo para pensar.

Y cuando tengo tiempo para pensar…
empiezan los peligros. 😅

Ahí apareció la siguiente locura:
¿Y si los clientes pudieran venir al centro a probar el equipo antes de comprarlo?
Probar alas, trajes, máscaras, aletas… sentirlo bajo el agua antes de decidir.
Hablamos con los proveedores, y lo vieron claro:
Buceo España se estaba convirtiendo en algo más grande.

Ese día lo entendí:
La Tienda de Buceo no era el final de un proyecto.
Era el principio de muchos más.

Nos vemos mañana.
Porque el Día 22… fue cuando nació… 🚀

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