Después de todo el caos, las risas, el fuego y los garbanzos… llegó el gran día.
El día en que dijimos esas dos palabras mágicas:
“Luz verde.”

La web estaba lista.
Los productos subidos.
El vídeo montado.
El mensaje dentro de la botella.
Todo.
Y esa sensación… no te la puedo explicar.
Era como la víspera de una inmersión a un sitio nuevo: emoción, nervios y ese cosquilleo que te dice que va a ser épico.

Sandra y el equipo de Cloud Studio estaban a tope, el grupo de los Consejeros echaba humo con mensajes tipo “¡vamos!” y “¡ya es hoy!”.
Y yo, en el centro, con el móvil en la mano, respiré hondo y dije:
“Vale. Abrimos.”

Le di al botón.
Y la web se hizo pública.
En ese momento, La Tienda de Buceo dejó de ser un proyecto… y se convirtió en una realidad.

Me quedé mirando la pantalla en silencio, con una mezcla de orgullo, miedo y alivio.
Porque cuando llevas meses soñando algo y por fin lo ves nacer…
entiendes que todo el esfuerzo valió la pena.

Nos vemos mañana.
Porque el Día 15 fue el momento de compartirlo con el mundo. 🌍

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