Vale… ya tenía la tienda medio soñada, el cerebro en ebullición y el sueño hecho polvo.
Pero me faltaba algo.
Una cosa que siempre me ha funcionado: rodearme de mi gente.
Así que abrí WhatsApp y creé un grupo nuevo.
Lo llamé “Los Consejeros de Buceo España”.
Sí, suena importante, pero en realidad eran mis amigos del alma, los que siempre están en el agua, los que me dicen las verdades sin filtro.
Ahí lancé mi bomba:
“Chicos, voy a montar una tienda de buceo.”
Hubo unos segundos de silencio digital.
Y de repente empezaron los mensajes:
“¿Otra locura más?”
“¿Y el logo? ¿Y los precios? ¿Y el stock?”
Y entre risas y audios eternos, me di cuenta de que ese grupo iba a ser clave.
Porque entre todos empezamos a decidir cosas: el estilo, los colores, el rollo que queríamos darle.
Era como una tormenta de ideas… pero con chistes y cerveza.
Y entonces llegó el momento de decidir el logo.
Y te prometo que lo que pasó con eso… fue una auténtica odisea.
Mañana te lo cuento.
Porque del logo nació el alma de La Tienda.