Vale… te voy a contar la verdad.
Este calendario de Adviento nació en Filipinas.
Sí, en serio.
Estábamos por allí en noviembre, después de un año intenso, y de repente Sandra suelta:
“¿Y si hacemos un calendario de Adviento?
Es un lío… pero puede estar guay.”
Y claro, conociéndome, ya sabes lo que pasó:
me quedé pensando… y la idea se me metió en la cabeza.
Cuando volvimos, Lorena y yo fuimos a pasar el finde a casa de Ari, en Zaragoza.
Sandra llegaba desde Chiclana.
Un fin de semana entre amigos, risas, cervezas y buena comida española
(ya estaba un poco saturado de tanta comida filipina 😅).
Y el domingo por la mañana, antes de ir a desayunar con la familia de Ari,
Sandra y yo estábamos en el sofá.
Ella me dijo:
“¿Miramos lo del calendario?”
Le solté un par de ideas que había tenido… y me miró con cara de “meh”.
La verdad, a mí tampoco me convencían.
Así que me fui a duchar.
Y fue ahí, con el agua cayendo, donde me vino la chispa.
Salí con el pelo chorreando gritando:
“¡Sandra, lo tengo!”
Ella se estaba alisando el pelo y me miró con cara de susto.
Le dije:
“Y si contamos la historia de cómo creamos La Tienda de Buceo, desde el principio.
A la gente le mola ver cómo nacen las cosas de verdad.”
Me miró, sonrió y dijo:
“Sí, me parece chuli. Me gusta.”
Y así nació esto.
Ella se encargó de montarlo y programarlo,
yo de escribir cada día.
Domingo, 9:30 de la mañana nace la idea.
Hoy es martes, 22:02 de la noche,
y estoy escribiendo el último texto de este calendario.
Y te juro una cosa:
va a molar.
Mucho.
Nos vemos mañana.
Porque el Día 23… cerramos el círculo. 🔵